Si detectas que estás en bucle:
- Atrapada en atracones, tareas aplazadas, tensión crónica y sostenida…
- Recuerda: No es pereza. No es debilidad. Es culpa.
Y la culpa solo se suelta con perdón:
PERDÓN, LO SIENTO, ME HE OLVIDADO DE LO ESENCIAL.
AHORA ME PERDONO Y (*)VUELVO A QUERER.
Repite este mantra cada vez que lo necesites. Es tu nuevo GPS interno.
Si aún sientes que este “VUELVO A QUERERME” te suena falso, evita el conflicto mental que esta falsedad percibida te genera, con la frase (elige la que más verdad o paz te genere ahora):
- ESTOY APRENDIENDO A QUERERME o
- QUIERO QUERERME,
- QUIERO SER DIGNO/A DEL AMOR.
